B0otyCall – Small Fish

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Small Fish

ERROR ………. >>

INTERRUPCIÓN COM / SEC

SEÑAL INDEPENDIENTE >>

SEÑAL ENCONTRADA

Prestad atención, malhechores, porque Jester está de vuelta para soltárosla directamente al cráneo.


Empecemos felicitando todos a ese capullo bocazas, el capitán Bane.


< aplauso lento y sarcástico >


Es nuestro mejor candidato actual para el título de «Forajido más inepto del año». En serio, panda, todos deberíais estudiar lo que este tarugo ha hecho para aprender qué no debéis hacer en vuestra próxima faena. Por si no os habíais enterado, este patán se proponía afanar un enorme cargamento de motos Nox procedentes del espacio renacuajo justo antes de que las pusieran a la venta. Aparte de la imbecilidad que es atacar un cargamento que tanta, tanta, tantísima gente tiene interés en proteger, el capitán Bane también fue incapaz de inutilizar el sistema de comunicaciones del transporte antes de que pudiera transmitir una señal de socorro.


Para empeorar las cosas, ni tan siquiera disponía de la gente suficiente para hacer el trabajo. No hay un sonido más patético que el de un forajido pidiendo ayuda en todas direcciones para capturar un cargamento. ¡Da igual lo bonito que se expresen, esto no es una llamada a las armas, sino un lloriqueo de pena!


Cualquier forajido que tenga medio cerebro sabe que nunca hay que entrar a ciegas en una situación desconocida. Con eso sólo consigues un billete de ida a que te vuelen en pedazos o te pillen los agentes de la ley.


En todo caso, capitán Bane, no estoy seguro de si esta señal llegará al bloque de celdas donde te han metido, pero te agradezco de todo corazón que me hayas alegrado el día con tus demostraciones de idiotez. No sólo has conseguido que me eche unas buenas risas, sino que tus meteduras de pata me han proporcionado la oportunidad perfecta para saquear un poco. De hecho, si alguna vez sales del trullo, envíame un mensaje y te invitaré a un trago.


Ahora en serio. Tipos como el capitán Bane son una parte importante del ecosistema forajido. Necesitamos pececitos pequeñajos como él moviéndose por ahí para que atraigan la atención de las fuerzas policiales y otros buenos samaritanos, para que los peces grandes como nosotros tengamos más espacio para maniobrar. No hay mejor momento para ir a la izquierda que cuando todo el mundo está mirando a la derecha.


Veréis, resulta que yo estaba en Baker cuando el capitán Bane inició allí su catastrófico asalto. Cuando oí la llamada de socorro de ese transportista y la petición de ayuda del capitán Bane para capturar su carga, vi una oportunidad de oro esperando a que alguien la aprovechara.


En esos momentos, yo estaba buscando una nave que había hecho algunos trabajitos para mí. Se trataba de un transportista legal con identimarcas limpias, un capitán de confianza con ganas de ganarse unos cuantos credis extra y una preciosa bodega de contrabandista. Tenía pensada una operación genial, por lo que mis planes quedaron bien fastidiados cuando mi amigo el capitán no se presentó en el punto de encuentro acordado.


Para empeorar todavía más las cosas, horas después recibí un aviso de que el mismo artículo que yo había escondido con tanto cuidado en esa bodega estaba ahora a la venta en una subasta clandestina, esperando al mejor postor. Supongo que esperaban poder venderlo antes de que yo me enterara de nada.


Ninguno de mis contactos tenía información acerca de quién había atacado la nave donde iba el artículo, por lo que decidí averiguarlo por mí mismo. Podría haberle hecho una visita al perista que lo estaba vendiendo, pero esos cabrones basan su reputación en saber hacerse los inocentes y no delatar a nadie. Probablemente me habría largado algún cuento medio creíble que me habría encaminado en una dirección que terminaría en un callejón sin salida.


No, si quería saber qué es lo que le había sucedido realmente a esa nave, y averiguarlo rápido, entonces tenía que encontrarla y echarle el guante a su caja negra. Entonces podría repasar los diarios para ver sobre quién iba a tener que descargar mi cólera.


Eso siempre que la caja negra siguiera en allí. Admito que era una apuesta arriesgada, pero ya sabéis como soy. No soy el tipo de persona que deja pasar un agravio porque resolverlo requiere un poco de trabajo duro.


Me enteré de dónde había sido vista por última vez la dichosa nave y salí pitando hacia allí a toda leche. Seguí su ruta, tomando cuidadosas lecturas con mis escáneres para asegurarme de que no se me pasaba nada por alto. Finalmente, llegué a un sector del sistema donde la ECN no funcionaba, lo que suele ser un claro indicio de que ocurre algo turbio. Pasé mis escáneres a banda estrecha y por fin detecté algo que parecía prometedor.


Estaba a punto de acelerar hacia las coordenadas cuando me lo pensé mejor. Hice unos cuantos barridos de sensores más amplios y capté un contacto a mis seis que parecía seguir el mismo rumbo que yo. Apagué todos los sistemas no esenciales y puse mi nave a oscuras. Me quedé allí sentado, esperando un rato, y no tardé en quedar convencido de que ambos estábamos buscando la misma nave.


Veréis, uno de los inconvenientes de utilizar a un transportista legal como tapadera para una operación de contrabando es que un montón de personas virtuosas también irán en busca de los restos. Algunas veces son chatarreros, pero casi siempre son los malditos buitres contratados por la compañía de seguros. Siempre están en busca de la caja negra para poder decir que lo que fuera que pasara no fue culpa suya y por lo tanto no tienen ninguna responsabilidad.


Afortunadamente, esta vez parecía que yo sólo tenía un competidor al acecho, buscando la misma nave que yo. Evidentemente, eso no quería decir que no hubiera más en camino. Me quedé allí sentado, comiendo un poco de Chicha y dándole vueltas a las opciones que tenía. Pasar a cuántica para ir hasta los restos sólo serviría para atraer la atención de esa nave hacia precisamente el sitio donde yo no quería que fuera, por lo que deseché ese plan.


Un ataque sorpresa podría funcionar. Con la ECN apagada, me era posible atacar y acabar rápidamente con esa nave sin que saltara ninguna alarma. Pero aunque no tengo ningún problema con ensuciarme las manos, prefiero no crear jaleo a menos que sea absolutamente imprescindible. Y además luego tendría que recoger la caja negra de esa nave para limpiar mi rastro. La cosa funcionaría, pero no era la opción más rápida ni la más discreta.


Así que, en vez de eso, me quedé allí sentado, con la esperanza de que la otra nave no escaneara el sector tan cuidadosamente como yo había hecho. Y aunque me encanta una buena pelea, he aprendido que algunas veces la mejor acción es no hacer nada. Éste resultó ser uno de esos casos.


A medida que la otra nave se iba acercando, me preparé para un encendido rápido de la mía, por si al final tenía que resolver las cosas por la vía dura. Tenía el dedo a punto de apretar el interruptor cuando la llamada de socorro de ese transportista cargadito de motos Nox llegó atronando por mi sistema de comunicaciones. Vi cómo la nave aproximándose cambiaba rápidamente de rumbo y se largaba en cuántica, sin llegar a saber jamás lo cerca que había estado de hallar su final.


Después de que esa nave se esfumara, realicé unos cuantos barridos rápidos de sensores más para asegurarme de que la costa estaba despejada, y a continuación moví mi trasero hasta las coordenadas que tenía tantas ganas de investigar. Y allí estaban, sin ninguna duda, los restos del transporte al que le seguía el rastro. Me llevó un poco de tiempo encontrar la caja negra, pero finalmente pude hacerme con ella. Cuando la polvareda levantada por la ineptitud del capitán Bane se hubo posado, yo ya hacía tiempo que me había ido de ese sitio. Una vez hube decodificado los diarios de la caja negra, quedó claro como el cristal quién había sido el responsable del ataque al transporte. Y todo lo que me queda por hacer es conbrarme un bien merecido reembolso.


< pitido de los sensores >


De hecho, parece que estoy a punto de cobrármelo. Nunca olvidéis, compadres, que si os metéis conmigo es muy probable que esa sea la última cosa que hagáis. ¡Aquí Jester, corto y cierro!

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